Cada disparo se revela con el carácter de una cámara o una película real: el flash quemado de una desechable, el grano de un negativo, el tono verdoso de una compacta de los 2000. No es un filtro pegado encima: es cómo se captura la foto.
El anfitrión elige los looks del evento. Los invitados solo disparan.
Estas seis muestras son la misma foto revelada con cada look, para que veas el carácter de cada uno antes de elegir.






Al crear el carrete decides con qué cámaras podrán disparar tus invitados. De uno a todos.
No es un ajuste posterior: la foto nace ya con ese carácter, como en una cámara de verdad.
Las fotos de todos los invitados comparten un mismo aire, y el revelado se ve como un carrete coherente.